/ Mayo /


Alma sensible y peregrina
que llegas con tu encanto angelical;
rutilante estrella matutina,
dulce aurora de un amor ideal.

Eres tu quien a mis cantares da
las más tiernas melodías
olvidando así yo mis pesares.
Consuelo de mis horas de amargura
ardiente fe que guía mi destino;
latente en la senda,
siempre dulce en mi camino.

¿Con que frases de ternura te demostraría mi amor?
Mi amor que casi es locura,
mi amor que te busca bajo la luna,
amor silente que en mi alma perdura.

Sin exponer tanto vida mía
se que tus deseos son de gloria
ten fe y llegara ese día
en el que los dos formemos una historia.
Y allá donde no hay dolor
ni miserias, ni quebrantos,
donde es eterno el amor,
serás la más bella flor
del jardín de mis encantos.

/ Distancias /



Allá va sin más reparos,
va pasando toda lenta sin dejar rastro…
Son tantas las crónicas llenas de tristezas
que escriben historias
en las que nosotros solíamos actuar
cuando estábamos uno frente al otro.

Las ilusiones llenas de madrugadas
tienden a levantarse más temprano,
no habrán más octubres
en sueños lejanos,
en confundidos pasajes,
nuestros juegos infantiles
no sabrán iguales.
Cambiaremos nuestros recuerdos
en nuevos encuentros por no tener que extrañarnos

Y aunque no me rindo,
sus miradas abren heridas;
oscuras zanjas de las que brotan angustias,
distancias que parecen infinitas…

/ Días de noviembre /


Hay noches enfermizas,
Tan oscuras, tan viejas…
Hay noches infinitas,
llenas de recuerdos
llenas de arrepentimientos.

Hay días frágiles
tan claros, tan blancos
días tristes,
llenos de promesas
llenos de palabras.

Hay noches llenas de dolor,
de despedidas
días y noches tan largas,
tan vacías…ausentes de horas.
Hay días y noches en las que tristemente
suelo acordarme de ti.

/ Sistoles /


Como no amar aquella locura
que le dio cordura a mi mundo.
Añorada…
como el sol añora a la Luna
como el cielo al mar….
Te regalo la Luna,
por si ha oscuras estas.

Estrella fugas que aleja el dolor
milagro hecho rocío
que humedece cualquier adiós.
Bello sueño azul;
travesura hecha dulzura
la caligrafía de mi amor.

Soplo del viento
fresco y sin rumbo
Quiero hacer de tus ojos un nuevo mundo.
Alquimista de mis saberes
viajera de mis sueños,
dueña de mis ayeres.
Te regalo el mar,
Por si tu cintura se quiere mojar.

/ Te quiero /


Te quiero
cada vez mas silente,
más callada,
cada vez más secreta,
más ausente.

Te quiero
en cualquier instante,
en cualquier lugar
bajo el cielo sollozante.
En silencio,
con dulzura,
con fuerza infinita
en quietud luminosa
como haz de luna
dándole amor a la noche.

Te quiero
con unción en bello sueño,
con amor y amistad
en primavera eterna,
con música y estrellas
eterna y constante
con los pétalos del alma
en soledad y alegría
todos los días de mi vida..

/ Setiembre /


Nadie sabe del latir de mis sueños
sigilosos pasos de locura tierna,
que van en busca de tu pequeño sol.
Guía de mi naufragio nocturno;
tras tu andar algo prohibido
algo extraño va surgiendo de ti.

Abreviadamente perfecta
cándida floreces desde mi cielo,
en el paraíso de mi rincón.
yo te rezo un ave maría,
desde cada espacio
vas floreciendo deprisa.

Sabrá el viento que susurró tu voz
que cada tarde bajo el lumbral de este setiembre
hago un pacto con la luna y tu sombra,
con el eco del ayer Imperfecto
que trae nuevamente tu voz
a este singular paraje que cree para los dos.

Tras el caminar de nuestro breves momentos
la memoria frágil te invoca,
sin más permiso que el de tu aroma.
Y de pronto, ya lo eres todo para mí,
infrecuente todo se contagia de ti.
Te confieso tras estas líneas
que de esta extraña forma suelo existir.

/ Para ti /


Mis palabras no te logran tocar
y es el deber supremo de este anhelo
callar la pena que precipita mi oscuridad.

Es mi intención tocar tu corazón.
suave y delicadamente,
como la nube que surca el cielo.
Infinita y delicada yo te recuerdo.

Solo yo sé, que sueles ver la luna
si la noche sabe de tu presencia de cristal
encandeciendo cualquier complejo de oscuridad,
haces a una estrella para siempre inmortal.

Tu sonrisa traviesa que viaja conmigo
la guardo fielmente
en los anaqueles de mi existencia.
Bajo el cristal que la lluvia crea;
abrazando toda tu ternura,
infinita y delicada yo te recuerdo.

/ Toda ella /


Es toda ella, una mueca de felicidad
en cualquier instante
sobre cualquier distancia,
dábame la fe que se necesita para volar.

Nos sabremos quizás incautos pájaros
atrapados por manos ansiosas de curiosidad
sin la suficiente fuerza para desplegar las alas,
sin la fuerza para volver a anidar.

No importa ya que tan lejos estés
pues mi amor ha de buscarte
sin más reparos,
con el único afán de encontrarte.

Y aunque no te encuentre,
con el simple hecho de buscarte
podrá vivir de ilusiones,
para descansar de la fatiga de aquellos adioses.

Vivirá pues, al encontrarte
en un carnaval de canticos
tras el compas de tus manos.
No se oirán mas silencios, nunca más...

Nos prometeremos llenos de locura
relatos y puestas de sol,
uno frente al otro
sin más palabras que las de tus ojos.

Y llegare, todo puesto
con el ánimo de aprender de la magia,
que con tu cielo
solo tu puedes crear

/ Viejo Anhelo /


Yo siento un viejo anhelo
de coronar la altura hasta tocar el cielo
aprisionar la aurora entre mis manos
de rizar tu cabello: mi nuevo amor
de ese maga alquimista de sonrisa dorada
que en regio crisol
de la fragua del sol
hoy amasa el milagro de una nueva alborada.

Yo siento un viejo anhelo
de coronar de sol mí humano desconsuelo
recostar mi cabeza en los rosales
que siembran las auroras otoñales.

Yo siento un viejo anhelo
de coronar de sol mí humano desconsuelo;
triunfar de la impiadosa verdad de los abrojos
y en nombre rebeldía
unir la sangre mía
con la sangre de tus sueño virginales.

Yo siento un viejo anhelo
de ser paje y trovero de los reinos del cielo,
de ti, mi bella princesa
novia de la tristeza,
de la luna, esa blanca enfermera
de los seños de mármol y las manos de cera.

Yo siento un viejo anhelo
de coronar la altura hasta tocar el cielo
y luego ya cansado
de encarnarte en la utopía que he siempre soñado,
sepultarme en la entraña de una nube,
digna capa dulce de quien la sube,
hacer de cabezal una montaña;
de lecho de reposo el cráter de un coloso,
y de lírica novia desposada
la luna, de los poetas bien amada

Yo siento un viejo anhelo
de coronar la altura hasta tocar el cielo
y en un supremo hastió de grandeza,
aprisionar la aurora entre mis manos
y lanzarla la almohada de tus sueños,
hecha un regio presente de tu belleza.

/ sosiego /


Ha llegado ya la hora esperada
de borrar estas líneas
para así matar la pena.

Porque eres tan linda bella mujer,
dulce sosiego de mi alma,
como la fresca mañana
que me llena de alegría.

Y pensaba hasta olvidarte,
a confesarte me atrevo
que mas vale la franqueza
cuando hay amor sincero.

En vano pienso olvidarte
cuando eres la vida misma.

/ a hurtadillas /


He de volverte amar a hurtadillas
otra vez como ayer
como ese ayer que nunca olvidare.
He de volverte amar otra vez.

Deshojare el manojo de mis versos
todos los días al amanecer,
y en el amanecer de cada día
pensare que nunca vimos juntos
ni siquiera un amanecer.

Pasare solitario por la calle
que juntos un día nos vio pasar,
por esa misma calle que siempre existirá,
pasare tarareando una canción
por no tener que llorar;
tu frente, tu boca, tu cabello,
en cada sueño los besare
con el beso del recuerdo
como en aquel ayer
en el que en un papel te prometí mi querer.

Soñare con tu amor y con tu imagen
mientras contemplo mi vida pasar,
mientras espero la dicha que volverá,
mientras espero tu amor
que al fin vendrá…

/ en algún lugar eterno /


Eternos y constantes
en algún lugar, en algún instante.
Fuimos y seremos,
aunque nuestra noche
nunca llegue.

Infinitos y serenos
reposaremos como siempre
bajo la angustia de no sabernos
Tú y Yo, en algún lugar eterno.

Por las noches mis recuerdos la llaman
bajo el aroma de lo ya olvidado.
Tanto le he pedido al cielo
que sin brazos me he quedado.

Por las noches su sombra danza:
bajo el brillo de la luna,
bajo la música del alma.
Fuimos y seremos.

Distantes y candidos
trataremos de buscarnos
porque cuando llegue el domingo
sin saberlo, nos extrañaremos hasta encontrarnos.

/ de martes a domingo /


En espacios diferentes yo la veía,
su andar cautivo
preso del viento, aun se siente.
Y yo la quería de martes a domingo.

Los merecimientos de sus encantos,
empañaron el calido afecto,
en fanático ensueño aun la recuerdo.

Fugamos a grandes encuentros
ella bajo la luna, frente al mar
y yo a mi pequeño lugar,
donde de martes a domingo la solía amar.

Hoy entumido hasta los sentimientos
tratando de comprender
la angustia de saberla llena de lamentos
yo la recuerdo..

Juro que en sus brazos me deje llevar,
y juro también que yo la extrañe;
le juro mujer que yo hace mucho la deje de querer.

/ mujer /


El viento lo sabe y te lo grita al caminar
y tú no te das cuenta
estas muy ocupada para sentir,
pero este mortal te recuerda
que ante tus ojos mujer,
el amor cobra esencia

La dulzura de tu ser
dulcifica cualquier sendero
déjame acompañarte a tus angustias y desencuentros
y juntos perdernos en un para siempre,
en donde descansen nuestros sueños

/ 28 de noviembre /

Y tal vez esta noche pueda recitarte un atardecer
y saborear con delicadeza una vez más tu aroma
en aquella banca que nos vio pasar

Tal vez esta noche rece por un milagro
y resuciten tus sueños y vayan a donde yo voy

Tal vez esta noche sea la última
y la vida ya no sea la misma
como la vimos juntos
en nuestro pequeño lugar

Y tal vez y solo por esta vez
te pida que te quedes
y verme por última vez

Tal vez nuestros sábados en tu cama
se vuelvan domingos
y tus sabanas no sepan igual
las sabanas de aquel lugar
de nuestro bello lugar
donde la inocencia descansa en paz

/ ma vie /

Amo la vida en todas sus manifestaciones y pienso con frecuencia en ella. El amor es una de las manifestaciones mas vivas y brillantes de la vida. Solo pueden amar con locura y abnegación los que tienen una rica imaginación, por cuanto son capaces de extraer de la vida habitual y sencilla matices irrepetibles. Por el amor hay que luchar (ahora recién lo entiendo), hay que forjarlo, a veces hasta esculpirlo con pequeños trocitos. Esto también es una obra creativa, es una prueba de valor: no retroceder ante los obstáculos que se interpongan. Del mismo modo que no hay obras de arte iguales tampoco existe un modelo de amor ideal y puro.
Para comprender algo en la vida me lance a los extremos: me pase en la calle un mes entero, andaba bajo las heladas y por caminos embarrados, dormía en cualquier parte, cambie muchas veces de lugar... ¿Y que saque de todo eso? Pues que después de la lluvia, saldrá sin falta el sol, y que si hoy estas helado de frío, mañana te calentaras a mas no poder y te dirás para tus adentros: “toma el calor mientras hay posibilidad y alégrate de que no haya en el mundo nada permanente y lo que te vino de manera tan inesperada, se ira sin falta para volver en otra forma nueva”. Y precisamente el comprender esta indisoluble relación de lo bueno, la existencia del bien y la justicia para vivir y sentarme en un lugar nuevo y desconocido.

Recuerdo mi primera amistad en la escuela con una muchacha. Las reticencias, las miradas furtivas, los paseos por la ciudad y el primer beso seco y fugaz. Yo podría vivir como muchos: casarme, asentarme y ser un buen padre de familia. Pero el sentirme insatisfecho conmigo mismo, y una sed de conocer y pasar por todas las pruebas – también, claro esta, repercutió el no tener padre y las impresiones que me dejo la lectura de infinidad de libros- me sacaron de casa y me eche a navegar de puerto en puerto, dejando por el camino la ganga de ingenuas creencias.

Al hablar sobre el amor no quiero repetirme ya que de él se esta hablando siglos y siglos en distintos idiomas. Tema eterno, mientras viva el hombre, mientras respire y se mueva, muera y sufra, unos dotados y otros desposeídos de esta grávida carga... Al tenerla le abruma y al desprenderse de ella sufre por sentirse ligero.

Cualquier persona es una perfección de la naturaleza. Eduardas Miezelatis canta en uno de sus poemas precisamente esa cualidad multifacética y majestuosa de la maravilla creada. “…La continuación de los pájaros son los aviones; el desarrollo del rayo, los cohetes. Todo eso ha sido ideado por la redonda, como un globo, cabeza terrenal”. ¿Cómo no va a ser el hombre interesante? Si no ves en él nada bueno, entonces no tienes nada, eres pasivo e indiferente para contigo mismo. “conócete a ti mismo y entonces podrás conocer a los demás”, decían los antiguos. Esta sentencia sigue siendo valida en nuestros tiempos. En la autoeducación, autodidactismo esta el resorte que nos impulsara hacia la acción, hacia la lucha por la felicidad.

En este momento veo a Alejandra excelente muchacha. En apariencia poco agraciada, pero muy sensible. Sentía hondadamente las canciones y era capaz de emocionarse. Como si fuera ahora veo cristalitos de diamantes en sus pestañas, el rostro blanco… Vivía entonces yo en un poblado norteño a orillas del mar. Recuerdo las largas noches invernales, cuando cantábamos y danzábamos bajo el ulular de la brisa; hubo el compromiso de unir nuestras almas y una respuesta vaga. Hubo también mi desesperación, mi huida durante un día de entero y una noche pasada a la orilla del río. Esa noche se me quedo gravada en la memoria: el paso de miles y miles de aves. Entonces llegue a una conclusión: no hay mal que por bien no venga. Esa noche que parecía que nunca iba a terminar, aquel batir de alas, ese grávido trabajo de masa viva, alentada por los gritos de los guías de las bandadas, supe que se puede aguantar desgracias aun mayores ya que al lado de la naturaleza, lo propio, lo personal, parece una nimiedad, una insignificación, es la vida, la vida verdadera: volver y volar hacia una meta sintiendo a tus compañeros al lado.

Después apareció Ana María “sangre azul”- que surgió de súbito en la taiga remota. En una ciudad civilizada ella estaría en su sitio, pero bajo los rigores del frío, en las durísimas condiciones de la vida en la gran obra, las pasaba duras, creo por que padecía una gran aflicción en el alma (eso nunca lo llegue a saber), nos encontramos y una parte de su cabello paso sobre mis hombros... Íbamos de visita, al cine, nos abrazábamos en la calle. Después me reclamaron en la escuela militar, me dieron un arma, una bayoneta y muchas golpizas. La estuve esperando, un viernes a la salida, después de no verla mucho tiempo, pero nunca llegó.

Apareció Mabel, nacida en una región cerca al mar; muchacha tranquila, emprendedora y buena hija, la había abandonado su novio con la promesa de volver. Se educo en una escuela católica, tocaba la guitarra. Esta mujer, a primera vista avispada, era fiel y leal. Jamás se enfadaba. Cuando todo parecía marchar bien, apareció el novio y le cedí el sitio (quizás por que la quería o por que las promesas, no importa el tiempo, se deben cumplir).

La última fue “ella”. A pesar de que era tres años menor que yo, por su temperamento sigue siendo para mí una muchachita. Penetro tan hondo en mi alma que solo pasado un largo tiempo repleto de sufrimiento y peregrinajes, me tranquilicé un poco. Envejecí emocionalmente cinco años, pero agradezco al destino haberla conocido. Una vez hubo un gran dolor en pleno corazón, pero ya no importa su principio ni su final, dolió como fino puñal dentro de mí. Me enseño hasta aquello que nunca se desea aprender porque duele, subleva, hiere. Pero todo es un trajín que hay que superar de la mejor manera y con una sonrisa, me enseño a perdonar y me demostró que después del dolor uno puede volver a confiar. Hasta ahora no se si hice bien al dejarla. Temía que todo terminase en una tragedia por que sentía que no podía oponer nada a su comportamiento temerario e irracional (tuve miedo a volver a sentir aquel puñal dentro de mí). ¡Pero que naturaleza más fuerte! inclusive en su inicial agonía me atraía.

Ahora estudio sin cesar, voy al cine, a nadar, busco buenos versos para darle cada vez mas sentido a la vida. Con frecuencia doy con buenos libros y son una revelación: converso con una amiga que me entiende. No hace mucho descubrí a la poetisa polaca Wislawa Szymborska, y considero sus versos por el contenido que encierran los mejores. Me parece que siempre hay que estar ocupado en algo: estudio, trabajo, música, un bueno libro… No solo de pan vive el hombre. Pero si viene el amor, le daré luz verde y no importa si me disuelvo en él ya que no hay nada más maravilloso que ese sagrado sentimiento, ese choque simultaneo de dos corazones que laten a un mismo ritmo.

/ Cuando se es niño /


En el sexto grado se sentaban en un mismo pupitre. En primero de media salían juntos después de clases. Aunque la niña para ir a casa, doblaba a la derecha y el niño a la izquierda. Pero muy pronto se aclaró, que, torciendo primero a la derecha y después a la izquierda no era peor, sino, todo lo contrario, mucho mejor. El niño torcía a la derecha, después a la izquierda; caminaba sin más, al lado de ella, y cada uno llevaba su mochila, pero el niño tenía frío y calor, y el viento, de otoño y de invierno, le soplaba en la cara. Lo que le pasaba a la niña, él no lo sabía y le daba miedo pensarlo.

En segundo de media siguieron saliendo juntos de la escuela, solo que ahora iban cogiditos de la mano. A los chicos les decían que lo de ellos era una amistad de pioneros y al decirlo se reían a grandes voces.

El niño era feo, de cabello negro, callado y de nariz respingona, como los ganchos de una percha. El niño trataba de hacer algo con la nariz y, en casa, cuando no había nadie, ante, el espejo, la torcía hacia abajo y permanecía así bastante tiempo. Y no salía mal del todo. Pero después, por desgracia, la nariz volvía a la posición anterior. Una vez, no se sabe de donde, sacó una liga tirante y ancha y toda una semana, por la noche, se estiraba la punta de la nariz hacia la barbilla. Pero tampoco aquello le dio resultado, y una vez la goma le salto y le hizo daño en el labio.

De súbito, en las vacaciones de invierno él empezó a escribir poesías. En don días escribió cuatro: todas consagradas a la naturaleza. Las escribió en dos ejemplares y se las enseño a un chico muy listo del quinto año.

Este era muy entendido en literatura. Dijo que las poesías eran muy flojas y, lo principal, que no eran de su cosecha, porque en los temas denotaba la influencia de Esenin; en las ideas, la de Block, en la rima. Al volver a casa rompió y quemo un ejemplar y el segundo, por si acaso lo escondió en un lugar difícil de encontrar.

En tercero de media la niña lo invito a su cumpleaños. El estuvo largo tiempo pensando que regalarle y le hizo una estantería tan bonita que la muchacha, de contenta, le dio un beso. Ya no se volverían a besar más.

A finales de otoño la muchacha cayo de súbito enferma. De una grave enfermedad: una forma de poliomielitis. Las consecuencias fueron graves: la muchacha sano, pero perdió el rostro: torcido hacia un lado, inmóvil, fijo y los músculos de la cara quedaron paralizados meses y años. La muchacha perdió la sonrisa y los gestos, entre los cuales había muy simpáticos. Y aunque aquello era para ella espantoso, muy amargo, había perdido también la expresión del miedo y la expresión del dolor.

La trasladaron a otro hospital en el que estuvo internada mucho tiempo. Pero ni ella misma tenía ganas de salir de allí: le daba miedo volver a casa y a la escuela, sin rostro. La curaban: pinchándola, haciéndole masajes, mover los labios, arrugar la frente. Pero los músculos no respondían, la muchacha lloraba desesperada, pero eso, en su rostro, no se reflejaba, solo lágrimas corrían por sus mejillas inmóviles.

El muchacho iba al hospital, le llevaba cosas, tímido, hacia todo lo posible por enterarse de algo por la enfermera de turno. Después permanecía debajo de la ventana de la muchacha -no lo dejaban entrar a causa de una epidemia de gripe- y saludaba con la mano.
Una enfermera le dijo en cierta ocasión que ahora, lo principal, para la muchacha era hacer gimnasia facial y, por ejemplo, le vendría muy bien reírse mucho. Aquí la enfermera advirtió con un suspiro que de verdad no se podía hablar de risas cuando tenía todo el rostro torcido.

El muchacho no olvido aquellas palabras. Y empezó a hacer reír a la muchacha. Todos los días, después de clases se iba al hospital y desde la calle contaba historias muy graciosas. Pero las palabras apenas llegaban a la habitación por la ventanilla entreabierta, y el muchacho recurrió a la mímica para contarle las historias.

El chico no era muy ingenioso, por lo que al principio, todo le salía regular. Pero se esforzaba mucho, ensayaba en casa ente el espejo; en las lecciones se quedaba fijo mirando a la pared e inventaba diversas monadas y saltos y, poco a poco, se adiestro de manera que empezaba a revelar talento.
Cuando cayeron las primeras lluvias, remedaba como los conocidos de ambos iban a la escuela, resbalaba, gesticulaba, agitaba los brazos, caía de espaldas, pataleaba al aire de forma febril. Una vez al caer, se hizo daño en la rodilla y el gesto de dolor que se dibujo en su rostro salio tan real que lo volvía a repetir todos los días. Caía sobre el al lluvia y cogiendose la rodilla daba vueltas como un trompo. Y la muchacha se reía.

Después llego el verdadero invierno, con las verdaderas heladas y ventiscas. La muchacha, por signos, le preguntaba si tenía frío allá abajo. Y él respondía que estaba helado, horriblemente helado, que temblaba de frío, y lo hacia de la manera que el gorro se le caía al suelo y los guantes volaban por los lados. El gorro se le caía muy a menudo, y acabo constipándose. Pero el se valía del constipado para hacer gracia a la muchacha: en lugar de pañuelo se traía una toalla y se sonaba cinco minutos seguidos tan ruidosamente que las cornejas se echaban a volar. Y la muchacha se reía.

Después empezó a utilizar sus peculiaridades físicas. Resultaba que su aspecto era un verdadero tesoro. Saco de algún sitio un cigarro puro e imitaba al millonario americano y, de forma muy graciosa, trataba de prender el cigarro puro. A la nariz también le encontró aplicación, y muy buena. Se colgaba la cartera en la nariz y con gestos mostraba como le iría creciendo, creciendo, hasta no ser ya nariz sino una trompa, y entonces el podría, como un elefante, llevar con ella troncos de un sitio a otro, el representaba todo aquello, y la muchacha reía.

La muchacha se reía y poco a poco se le empezaron a mover las mejillas, a hacerle caso las cejas. Aun le quedaba la faz torcida, pero ya empezaba a trasparentarse e rostro.

Todo el invierno, los tres meses, estuvo apareciendo el muchacho bajo la ventana del hospital. Cuanto más se reía la muchacha, tanto mas mejoraba, y cuanto mas mejoraba, tanto mas se reía.

Cuando el invierno tocaba a su fin le hacían gracia hasta los autos que frenaban al llegar a la curva. Y el muchacho, valiéndose de esto, empezó a remedar a un conductor que, tras frenar bruscamente, se daba un golpe contra el parabrisas y la cabeza se le balanceaba largo tiempo atrás-adelante, atrás-adelante.

En marzo dieron de alta a la muchacha. Recobro por completo el rostro e incluso la mostraron varias veces a estudiantes y especialistas como ejemplo de recuperación total y testimonio de triunfo de la medicina contemporánea. Fueron a recogerla del hospital su madre, su padre y la abuela; el muchacho no acudió porque le daban vergüenza los mayores.

Al día siguiente se encontraron y estuvieron mucho tiempo paseando por la calle, de la mano. De costumbre el muchacho la hacia reír, y ella pensaba lo bueno que era y lo bien que la trataba. Ella, es cierto, no sabia si aquello era amor o no, lo mas seguro, no, porque el muchacho era casi como de la familia. Pero pensaba que dada la situación, pues no quería enamorarse de ningún otro, y en las veladas bailaría solo con él, e iría al cine y al parque, también con él, así, cogiditos de la mano.

Al poco tiempo empezó la vida escolar, incluso se enfadaron dos veces por tonterías; al parecer por un torpe apuntamiento; pero se reconciliaron pronto, porque el muchacho era complaciente y ella no era rencorosa. Y volvieron a ir cogiditos de la mano al cine y al parque.

En verano la muchacha se fue a la casa de verano y allí se enamoro de un estudiante de quinto año. Al principio ella, realmente, no quería, y entrenaba con él sonrisas y gestos por puro ejercicio medico: comprobaba si le funcionaban bien los músculos de la cara. Pero el estudiante era alto, guapo y bien plantado, y ella lo comparaba con los muchachos de la escuela. Y a consecuencia de este alarmante sentimiento la vida en torno se le antojaba más brillante, insegura e inesperada. Cuando llovía y el estudiante la ayudaba a ponerse el impermeable y a abrocharse el botón del cuello, le saltaba el corazón y pensaba que le iban a fallar las piernas y, sin fuerzas, caería en sus brazos….

Después, a finales del verano, a poco de comenzar la escuela, recordó a su amigo y le dio pena. Pero por otro lado tampoco ella era culpable, pues todo había sucedido sin quererlo y no podía hacer nada. Y pensaba también que era mucho mayor que el muchacho, porque él, a pesar de ser bueno, no era nada mas que un niño, y ella ya sabia lo que era la vida y lo que era el amor…

Desde entonces ha pasado mucho tiempo -ocho a nueve años-. La muchacha esta casada y tiene una hija. El estudiante resulto inteligente y serio. Se casaron a los cuatro años de haberse conocido. Viven en armonía y se llevan bien. A veces la muchacha cuenta a sus conocidos la historia del chico de cabello negro, callado y de nariz respingona que estuvo un invierno entero haciéndola reír. Y fingiendo enfado le dice a su marido:
- Ya vez lo que me he perdido por ti. ¡Y tú, no lo aprecias!
El marido le acaricia la mejilla y abre los brazos:
-Se hace lo que se puede…
Y a ella le agrada que e otros tiempos la quisiera un muchacho tan bueno y comprensivo.

El muchacho tiene ya veinticuatro años. Bueno, es ya un hombre. Sigue igual: de cabello negro, callado y con la nariz respingona. Sin embargo, la mirada es rígida y áspera y las muchachas dicen que es todo un tipo, que es, a su modo, muy simpático, ha aprendido mucho. Entre otras cosas poner los impermeables a las muchachas y abrocharles el botón del cuello.

Digamos, de pasada, que hay una muchacha enamorada de él, a la que conoció en una excursión de verano. Ella lo llama tres o cuatro veces a la semana por teléfono, de vez en cuando lo espera a la salida del trabajo y, a veces, por las noches, pasea por delante de su casa, contemplado la amplia ventana, encendida, en el cuarto piso de su departamento, que tiene descorrida la cortina gris.

A veces, las amigas, con picardía, le preguntan por que elige pasear por esa calle.
La muchacha responde mirándolas a los ojos:
-Pues porque lo quiero. Si, si lo quiero ¿entendido?
Por desgracia el muchacho no cree ya en el amor. Cuando la muchacha lo cita, él o llega tarde o no acude. Cuando lo llama al celular y con voz alegre le cuenta los casos que le pasaron en la universidad, él le dice que esta hasta el tope de trabajo y que no puede perder el tiempo dándole a la lengua. Y se vale también de un sinfín de tretas para vengarse en la muchacha de que el mundo sea tan imperfecto e injusto.

Por ahora no sabemos en quien se vengara esta muchacha por sus penas y amarguras. No tiene más que diecisiete años.




/ alguna vez /

Fuiste la llama viva de un místico encanto
y tu aroma perfumo la cruz de mi calvario

Fuiste un florecido lirio de profecía,
y en mi copa de ensueños, el sueño de mi eucaristía.

Agua clara y bendita de un pilón encantado,
donde bien pudo cristo quedar purificado.

Aceite de lámpara mágica, virgen de un santuario encantado.
fuiste el polvo místico de un viejo relicario
de este mi corazón encantando.

Fuiste tu mi nuevo milagro, eras tú el alivio de mis penas
tu que todo lo podías, tu la de la gracia plena.

Santificaste el sendero por donde dolorido
camine hacia el reinado de lo desconocido.

Dejaste un gajo de ensueños en todos mis rosales,
tu que floreciste blancos trigos en mis trigales.

Dame claro de luna hasta que se haga el día
entre el gris de las sombras de mi melancolía.

/ sol y luna /

Tú aroma, Tu viento
que sopla, me abanica
y me acaricia.

Volaré, viajaré
hasta llegar a ti.

Quiero ir hacia ti
para iluminar
tu alegría oculta
con mi corazón.

Eres como un sueño,
eres mi ilusión.
Si pronto no llego
moriré de amor.

(*) amada,
melancolía imaginada.
Al contemplarte
soy tan dichoso
que saltan en mi pecho
los ecos del Sol
y los cantos de la Luna.

(*) amada,
melancolía imaginada.
Cuánto te quiero,
pasión de luz,
rosa adorada,
beso ausente,
noche estrellada.

(*) amada,
melancolía imaginada.
Aunque estés lejos,
te siento cerca.
Algo nuevo dentro de mí
nace de tu mirada.
Eterno color
de plata iluminada.

(*) amada,
melancolía imaginada.
eres el temblor
de un sentimiento
secreto misterio
de un enamorado.

(*) amada,
melancolía imaginada.
Eres como un sueño,
eres mi ilusión.
Si pronto no llego
moriré de amor.

(*) Y tu nombre ahora es esto,
un símbolo entre la nada…

/ siempre /

Con nuestra pesadumbre, callada y dolorida,
por todos los senderos, para toda la vida.

Quisiera sentirte siempre cerca teniéndote distante,
bajo el cristal lluvioso del cielo sollozante.

En todas las auroras esperar tu llegada,
en todos los ocasos sentir la llamarada
y que por un segundo infinito
te sientas amada.

Purificas la senda,
dulcificas la espina,
y te presiento en la fuga de una alegre golondrina
bajo una lluvia que no llega,
bajo una estrella.

Ya no hay gracia para el retorno,
el corazón en suspenso de tu recuerdo beato,
como espiral en cielo
te busca en cada puerta que se abre
en cada carpeta que no estas

Viajar por los senderos, plenos de tu entusiasmo,
es mi mayor anhelo
con la rosa viva de tu armonía

Y saber que mañana,
cuando nos volvamos a ver de reojo
decidamos al fin, navegar en una barca de ensueños
sin retorno,
dejando todo atrás
para vernos juntos, veteranos
y ver que los remos del retorno
ya se han quebrado

/ loco, callado y triste /

Soy un hombre que
no siempre dice lo que siente,
pero esta vez haré
una excepción,
por si
algún día
tú sombra querida
se va para siempre…
Mi corazón palpita en silencio
buscando un cielo que yo ignoro,
la calma y el silencio lo embriagan todo
de pronto, muy suavemente,
con sutil fascinación
vas surgiendo dentro de mí.

No estoy solo esta noche
por que tú aroma tan delicado esta conmigo
el tiempo ha pasado
ya todo es esta noche.

Solo existo, yo, que por ser loco, callado y triste
puedo soñar despierto
y recordarte a cada momento un poco.

Una vez hubo un gran dolor
en pleno corazón,
pero ya no importa su principio
ni su final,
dolió como fino puñal
dentro de mí.

Deje sentir ese dolor
que nació porque si,
y aunque insoportable fue
cada lágrima sin querer me acerco mas a ti
ironías de la vida
mientras más se llora
más se ama.

Fue entonces que fui de nuevo hacia ti mujer
lleno de mis sueños y mil palabras tenues,
llegue hasta tu sombra, amiga,
y te dije otra vez eso que tu ya sabes.

Eso que tú ya sabes pero aun no entiendes
eso que tú ya sabes y a veces no entiendes
mi amor incondicional y algo más.

Oídos de mujer, en ellos no se prende
mas que la voz…. y el viento se lleva lo demás
y lo demás es todo: el ansia de entregarse
apasionadamente en una sola palabra.

Palabra infinita que tiembla de no ser escuchada,
palabra sublime en donde cabe el mundo,
como el cielo en tus ojos
y el sol en tu mirada.
palabra cercana y precisa
que tú conoces
y tantas veces dije.

Palabra que hoy menciono
por si algún día sobre mis labios ya no hay sonrisas
para entregarte mi alma:
¡Amor!

/ reza /

Haz abierto los ojos en mi noche
es hora ir a misa, despierta ya, alma mía.

Se han abierto mis ojos en la noche
de tus esperanzas, esperanzas de una eterna agonía
despierta ya, alma mía
llaman a misa blanca, reza el Ave María
este devoto de la melancolía
busca tu sombra y alegría

Han sembrado tus manos en mi noche
sueños y floreces, alma mía.
han sembrado tus manos en mi noche
una eucaristía de lirios en derroche
reza, alma mía, reza…
al claro de tus ojos florece mi alegría

Tú eres riego de luz bajo mi noche
yo buscare el sendero que en la sombra he perdido.

Tú eres cofre de luz que abre su broche
sobre el trunco sendero que va desde la noche
de mi melancolía, mas allá del olvido

Dame de tu luz clara hasta que se haga el día
entre sonrisas sombreas mi melancolía.

/ mas alla del olvido /


Tus eras en mi noche un reguero de estrellas
pondrás en mi sendero tus luminosas huellas

Y serás toda blanca, toda purificada
por eterno en el claro de una eterna alborada

Y serán tus dos ojos sobre mis blancas manos
en mi ritual de ensueños dos luminosos granos

Y por que sea un claro de lunas en mi noche
ya lejos de la vida, triunfante el dolor,
sobre el estéril polvo de lo desconocido
yo abriré de tus ojos el luminoso broche
y sembrare tus ojos mas allá del olvido

/ ven /

Ven hasta mi sombra, mi noche te espera
mi huerto ya sabe de tu primavera

Mis blancos rosales florecen de prisa ven,
yo te consagro en mi blanca misa,
ven mis trigos blancos, en mi noche oscura
y en las siete llagas de mi mordedura

Por ti hay un retoño de ensueños azules
sobre la tristeza de mis abedules.

Por ti siento ansia de crucifixiones;
quiero ser el símbolo de tus redenciones

Ven hasta mi sombra mi noche te espera
mi huerto ya sabe de tu primavera

/ en mi tercer día /


Esta noche yo te prometo mi alma
aunque me condene ante Dios

Levántate!!!
abraza tus esperanzas
llora tus desventuras
y luego dame una sonrisa,
cuéntale al olvido de tu rebeldía
y esta noche
haz de las estrellas,
un complejo de pasión

Haz tuya esa condición frágil de ser mujer
levántate!!! Alma mía
es mi tercer día de gloria
recuperemos lo que perdimos ayer
despierta ya y camina conmigo
hacia el mañana
del febrero prometido