/ Viejo Anhelo /


Yo siento un viejo anhelo
de coronar la altura hasta tocar el cielo
aprisionar la aurora entre mis manos
de rizar tu cabello: mi nuevo amor
de ese maga alquimista de sonrisa dorada
que en regio crisol
de la fragua del sol
hoy amasa el milagro de una nueva alborada.

Yo siento un viejo anhelo
de coronar de sol mí humano desconsuelo
recostar mi cabeza en los rosales
que siembran las auroras otoñales.

Yo siento un viejo anhelo
de coronar de sol mí humano desconsuelo;
triunfar de la impiadosa verdad de los abrojos
y en nombre rebeldía
unir la sangre mía
con la sangre de tus sueño virginales.

Yo siento un viejo anhelo
de ser paje y trovero de los reinos del cielo,
de ti, mi bella princesa
novia de la tristeza,
de la luna, esa blanca enfermera
de los seños de mármol y las manos de cera.

Yo siento un viejo anhelo
de coronar la altura hasta tocar el cielo
y luego ya cansado
de encarnarte en la utopía que he siempre soñado,
sepultarme en la entraña de una nube,
digna capa dulce de quien la sube,
hacer de cabezal una montaña;
de lecho de reposo el cráter de un coloso,
y de lírica novia desposada
la luna, de los poetas bien amada

Yo siento un viejo anhelo
de coronar la altura hasta tocar el cielo
y en un supremo hastió de grandeza,
aprisionar la aurora entre mis manos
y lanzarla la almohada de tus sueños,
hecha un regio presente de tu belleza.