/ Setiembre /


Nadie sabe del latir de mis sueños
sigilosos pasos de locura tierna,
que van en busca de tu pequeño sol.
Guía de mi naufragio nocturno;
tras tu andar algo prohibido
algo extraño va surgiendo de ti.

Abreviadamente perfecta
cándida floreces desde mi cielo,
en el paraíso de mi rincón.
yo te rezo un ave maría,
desde cada espacio
vas floreciendo deprisa.

Sabrá el viento que susurró tu voz
que cada tarde bajo el lumbral de este setiembre
hago un pacto con la luna y tu sombra,
con el eco del ayer Imperfecto
que trae nuevamente tu voz
a este singular paraje que cree para los dos.

Tras el caminar de nuestro breves momentos
la memoria frágil te invoca,
sin más permiso que el de tu aroma.
Y de pronto, ya lo eres todo para mí,
infrecuente todo se contagia de ti.
Te confieso tras estas líneas
que de esta extraña forma suelo existir.

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