y tu aroma perfumo la cruz de mi calvario
Fuiste un florecido lirio de profecía,
y en mi copa de ensueños, el sueño de mi eucaristía.
Agua clara y bendita de un pilón encantado,
donde bien pudo cristo quedar purificado.
Aceite de lámpara mágica, virgen de un santuario encantado.
fuiste el polvo místico de un viejo relicario
de este mi corazón encantando.
Fuiste tu mi nuevo milagro, eras tú el alivio de mis penas
tu que todo lo podías, tu la de la gracia plena.
Santificaste el sendero por donde dolorido
camine hacia el reinado de lo desconocido.
Dejaste un gajo de ensueños en todos mis rosales,
tu que floreciste blancos trigos en mis trigales.
Dame claro de luna hasta que se haga el día
entre el gris de las sombras de mi melancolía.
