/ de martes a domingo /


En espacios diferentes yo la veía,
su andar cautivo
preso del viento, aun se siente.
Y yo la quería de martes a domingo.

Los merecimientos de sus encantos,
empañaron el calido afecto,
en fanático ensueño aun la recuerdo.

Fugamos a grandes encuentros
ella bajo la luna, frente al mar
y yo a mi pequeño lugar,
donde de martes a domingo la solía amar.

Hoy entumido hasta los sentimientos
tratando de comprender
la angustia de saberla llena de lamentos
yo la recuerdo..

Juro que en sus brazos me deje llevar,
y juro también que yo la extrañe;
le juro mujer que yo hace mucho la deje de querer.

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