/ Setiembre /


Nadie sabe del latir de mis sueños
sigilosos pasos de locura tierna,
que van en busca de tu pequeño sol.
Guía de mi naufragio nocturno;
tras tu andar algo prohibido
algo extraño va surgiendo de ti.

Abreviadamente perfecta
cándida floreces desde mi cielo,
en el paraíso de mi rincón.
yo te rezo un ave maría,
desde cada espacio
vas floreciendo deprisa.

Sabrá el viento que susurró tu voz
que cada tarde bajo el lumbral de este setiembre
hago un pacto con la luna y tu sombra,
con el eco del ayer Imperfecto
que trae nuevamente tu voz
a este singular paraje que cree para los dos.

Tras el caminar de nuestro breves momentos
la memoria frágil te invoca,
sin más permiso que el de tu aroma.
Y de pronto, ya lo eres todo para mí,
infrecuente todo se contagia de ti.
Te confieso tras estas líneas
que de esta extraña forma suelo existir.

/ Para ti /


Mis palabras no te logran tocar
y es el deber supremo de este anhelo
callar la pena que precipita mi oscuridad.

Es mi intención tocar tu corazón.
suave y delicadamente,
como la nube que surca el cielo.
Infinita y delicada yo te recuerdo.

Solo yo sé, que sueles ver la luna
si la noche sabe de tu presencia de cristal
encandeciendo cualquier complejo de oscuridad,
haces a una estrella para siempre inmortal.

Tu sonrisa traviesa que viaja conmigo
la guardo fielmente
en los anaqueles de mi existencia.
Bajo el cristal que la lluvia crea;
abrazando toda tu ternura,
infinita y delicada yo te recuerdo.

/ Toda ella /


Es toda ella, una mueca de felicidad
en cualquier instante
sobre cualquier distancia,
dábame la fe que se necesita para volar.

Nos sabremos quizás incautos pájaros
atrapados por manos ansiosas de curiosidad
sin la suficiente fuerza para desplegar las alas,
sin la fuerza para volver a anidar.

No importa ya que tan lejos estés
pues mi amor ha de buscarte
sin más reparos,
con el único afán de encontrarte.

Y aunque no te encuentre,
con el simple hecho de buscarte
podrá vivir de ilusiones,
para descansar de la fatiga de aquellos adioses.

Vivirá pues, al encontrarte
en un carnaval de canticos
tras el compas de tus manos.
No se oirán mas silencios, nunca más...

Nos prometeremos llenos de locura
relatos y puestas de sol,
uno frente al otro
sin más palabras que las de tus ojos.

Y llegare, todo puesto
con el ánimo de aprender de la magia,
que con tu cielo
solo tu puedes crear